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jueves, 12 de julio de 2012

No todos engordan al dejar de fumar

Los médicos elevan de 3 a 5 los kilos que se engordan al dejar de fumar

-Los perjuicios del tabaco son mayores que los de ganar peso, advierte un estudio

-Entre el 16% y el 21% de las personas analizadas perdía peso.

-La ganancia de peso se produce sobre todo los tres primeros meses.

 

Madrid    El Pais

Que dejar de fumar engorda es algo conocido. Pero sobre cuánto peso se gana tras dejar el tabaco había muchas incertidumbres. Un análisis a 62 estudios sobre la materia publicado en la prestigiosa revista médica British Medical Journal arroja algo de luz, al concluir que, de media, un año después de dejar de fumar, la ganancia de peso es de 4,7 kilos. Lo relevante es que la cifra está muy por encima de los 2,9, que un estudio similar concluyó hace 20 años. Aun así, la revista incluye un editorial en el que concluye que los beneficios de dejar de fumar compensa con creces el ligero sobrepeso de dejarlo.

Cuando uno deja de fumar engorda por dos factores. El primero es que la nicotina tiene un cierto efecto anorexígeno, sacia el apetito. El segundo tiene que ver con el hábito, con sustituir los cigarrillos por algo de picar.

Como señalan los autores del estudio, “la ganancia de peso es importante porque es una preocupación extendida entre los fumadores y podría retraer a algunos de intentarlo”. Por eso, tras analizar 62 estudios que, con diferentes fines, siguieron a exfumadores durante un año, concluyen que el primer mes la media engorda 1,12 kilos; el segundo 2,26 kilos; 2,85 al tercero; 4,23 a los seis meses y 4,67 al año de dejarlo. Eso es la media porque hay importantes variaciones, ya que al año entre el 16% y el 21% perdía peso y un 13% de los que dejaban de fumar engordaba más de 10 kilos.

El estudio lo ha liderado el francés Henri-Jean Aubin, profesor de psiquiatría y experto en adicción. Este explica por teléfono que no le ha sorprendido tanto lo que se engorda sino la variación con los meses: “Se engorda al principio sobre todo. Y es importante saberlo porque si una mujer muy preocupada con su silueta deja de fumar y gana un kilo el primer mes puede decidir que no sigue para no ganar 12 kilos en un año. Pero hay que decirle que se deja pronto de engordar”.

El dato es muy relevante porque, según estudios previos citados en el análisis, las fumadoras dispuestas a dejar el hábito afirman que consideran tolerable engordar 2,3 kilos de media.

El estudio no explora la diferencia por sexos, pero Aubin explica que la ganancia es ligeramente mayor en las mujeres. Otro aspecto clave que resalta es que hay una enorme variación en la respuesta: “No se puede predecir. El que lo deja puede pensar que estará entre el 20% que incluso adelgaza”. Además, hay que tener en cuenta que quien no fuma también engorda con la edad (una media de 0,3 kilos al año), así que cesar el tabaquismo es en muchos casos un desencadenante.

Para que no haya dudas sobre las ventajas de abandonar los cigarrillos, Aubin lanza un alegato contra el tabaco: “Dejar de fumar es la mejor decisión que podría tomar una persona, incluso si está muy preocupada por su figura. Alguien de 40 años que lo deje hoy ganará nueve años de esperanza de vida. El tabaquismo es la principal causa de evitable de muerte en el mundo”.

Esteve Fernandez, experto en tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología, señala que el estudio está bien hecho y que es relevante este tipo de meta-análisis. Pero matiza: “El estudio tiene algún sesgo, como que se basa en fumadores que han acudido a consultas o a participar en ensayos clínicos. Es probable que esos sean fumadores más empedernidos y a los que les cuesta más dejarlo. Así que en otros la cifra sería menor”.

Aubin admite que esa duda existe pero considera que el número de estudios es lo suficientemente amplio como para pensar que es representativo. De hecho, afirma que emprendió la revisión científica convencido que la ganancia de peso era superior a los tres kilos establecidos hace 20 años. Para lo que no tiene respuesta es para conocer la evolución después de ese año.

Fernández firma en la revista un artículo de opinión junto al epidemiólogo australiano Simon Chapman en el que expresan el temor de que este estudio retraiga a los fumadores de intentar dejarlo: “Podría ser poco atinado incorporar ese mensaje a las prácticas sanitarias. Los datos se extrajeron de ensayos clínicos, no del mundo real”. Y concluyen: “Aunque la obesidad está relacionada con un aumento de la mortalidad, estudios de cohortes indican que una pequeña ganancia de peso no aumenta el riesgo de muerte”.

Esteve cuenta por teléfono que no se puede mezclar el aumento de peso tras dejar de fumar con el problema de la obesidad. “Ganar cinco kilos no es un problema de salud y un no fumador también engorda”.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/07/11/actualidad/1342008222_576903.html



lunes, 27 de febrero de 2012

¿ Pero engorda o no ?

Un estudio español explica por qué dejar de fumar engorda

La nicotina actúa sobre una enzima relacionada con el apetito y el gasto energético

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/25/actualidad/1330197062_256308.html

El 70% de los exfumadores engorda y, de hecho, esa es a menudo una de las razones que muchos esgrimen para no dejar de fumar. Ahí esta el vaso medio vacío. El medio lleno es que el tabaco adelgaza. La pregunta es: ¿cómo lo hace? Si se descubriera, ¿se podría crear un fármaco que copiara su efecto, obviamente sin los efectos negativos del tabaco? El trabajo que publicará Miguel López, de la Universidad de Santiago de Compostela, en la revista Diabetes, ya publicado electrónicamente, supone un paso en esa dirección.

“El arsenal terapéutico actual para tratar la obesidad es muy limitado”, escriben los autores del trabajo. “Aparte de las intervenciones en la dieta, el ejercicio y los cambios de comportamiento, los tratamientos farmacológicos escasean. Por ello, y dada la urgencia del problema, decidimos concentrarnos en aquello para lo que hay evidencias de que hace perder peso, como fumar. Numerosos estudios epidemiológicos han revelado una estrecha relación entre el tabaquismo y el peso corporal; [está establecido] que los no fumadores pesan más que los fumadores”.

López se ha concentrado en la nicotina, el principal componente adictivo del tabaco y del que se sabe que inhibe el apetito y produce pérdida de peso. Ha estudiado su efecto sobre los mecanismos cerebrales que regulan las ganas de comer y el gasto energético del organismo.

En concreto, los investigadores han apuntado a una enzima llamada AMPK, que es clave en el metabolismo de la grasa y que actúa en las áreas del hipotálamo relacionadas con la obesidad inhibiendo el gasto energético y estimulando la ingesta.

El descubrimiento abre una nueva vía en la investigación de tratamientos contra la obesidad

Este grupo de científicos es uno de los pioneros en la identificación de la enzima AMPK como una de las claves de la obesidad. Actuando sobre esta y otras moléculas que intervienen en el metabolismo de las grasas en el cerebro, en los últimos años estos investigadores han conseguido alterar sustancialmente la masa corporal de animales de experimentación: han conseguido que animales que comen poco engorden y, al contrario, que otros con una ingesta desmedida pierdan mucho peso.

Los investigadores pensaron en la relación entre la nicotina y la AMPK por experimentos previos que indicaban que ambas sustancias debían tener efecto tanto sobre la ingesta como sobre el gasto energético, es decir, los dos términos de la ecuación de la obesidad.

Lo que ha hallado el grupo de López en ratas es que la nicotina adelgaza porque inactiva la acción de esta proteína en una determinada región cerebral. Y cuando esto ocurre se come menos y se gasta más, porque se moviliza la llamada grasa parda —que al ser consumida aumenta la temperatura del organismo— y se acelera el metabolismo de las grasas en general. Por el contrario, cuando la nicotina deja de actuar sobre la AMPK, o cuando los investigadores activan esta enzima a propósito en las regiones cerebrales adecuadas, los animales engordan de nuevo.

“Nosotros no decimos que se trate la obesidad con nicotina o fumando”, señala López, “pero el efecto está ahí: hemos identificado una diana farmacológica que puede ser muy interesante, porque modula tanto la ingesta como el gasto energético, lo que la hace incluso más atractiva”. La mayoría de los tratamientos actuales para perder peso inciden bien sobre la ingesta o bien sobre el gasto energético, pero no sobre ambos. Y está, además, la nueva diana ahora identificada, que podría servir no solo para tratar la obesidad, sino también para dejar de fumar.

martes, 29 de abril de 2008

Ayuda con verduras, frutas y lácteos

Alimentos para dejar de fumar

Algunos productos facilitan el abandono gradual del hábito al hacer que la nicotina esté más tiempo en el organismo

ANTONIO GONZÁLEZ - Madrid - 28/04/2008 19:40
http://www.publico.es/ciencias/075564/tabaco/tabaquismo/nicotina/fumar/verdura/fruta


Dejar el tabaco no es tarea fácil, como bien saben el 60% de los fumadores que han intentado abandonar el nocivo hábito sin conseguirlo. Sin embargo, los fumadores que quieran dejar el tabaco tienen en algunos alimentos un aliado inesperado: se trata de las verduras, la mayoría de las frutas y los lácteos. ¿Su función? Retrasan la eliminación de la nicotina del organismo a través de la orina, por lo que los efectos de los parches y chicles de nicotina se prolongan y el fumador puede afrontar con mayores probabilidades de éxito un abandono gradual del hábito.

Según Ana María López Sobaler, profesora del Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, todas las verduras, las frutas excepto los arándanos y las ciruelas, las legumbres menos las lentejas y los lácteos, a excepción del queso curado, cumplen con esta función. Según explicó recientemente en el marco de unas jornadas sobre nutrición celebradas en Madrid, estos productos hacen que la orina alcance un PH alcalino, lo que provoca una eliminación más lenta no sólo de la nicotina, sino también de la mayoría de los medicamentos.

Por otro lado, las frutas y las verduras son más necesarias sin cabe en la dieta de los fumadores, porque están sometidos a un mayor estrés oxidativo y suelen mantener además regímenes dietéticos más ricos en grasas animales.

El miedo a engordar

Al mismo tiempo, una mayor ingesta de frutas y verduras puede ayudar a conjurar uno de los motivos por el que muchas personas no se deciden a dejar el hábito: el aumento de peso asociado al abandono del tabaco. “De hecho, muchas mujeres adolescentes incluso empiezan a fumar pensando que van a estar más delgadas”, explica López Sobaler, que indica que está demostrado que la nicotina tiene un efecto en el Sistema Nervioso Central que hace que los fumadores tengan menos sensación de hambre y comen menos. Asimismo, la nicotina hace aumentar el gasto energético en reposo que hacen los fumadores, al aumentar la termogénesis, un proceso metabólico por el que el cuerpo elimina la energía en forma de calor.

“Al tener menos energía, por un lado, y gastar más, por otro, los fumadores acaban teniendo un peso menor, aunque eso no significa que su disposición sea la más correcta, porque suelen tener más grasa depositada a nivel central, lo que no es muy favorable desde el punto de vista cardiovascular”, señala la especialista, que advierte de que tratar de perder peso mediante el tabaco supone pagar “un precio elevado” en términos de salud.

Además, el efecto de la nicotina sobre el metabolismo puede motivar una ganancia de peso de unos cinco kilogramos, según las personas, aunque el principal problema es cuando la persona que intenta dejar el hábito utiliza la comida para tratar de calmar la ansiedad, alcanzándose en algunos casos ganancias de peso de 12 a 20 kilos.

“Los ex fumadores pueden buscar un efecto recompensa en alimentos ricos en azúcar o grasa, independientemente del efecto de ganancia de peso que supone la ausencia de nicotina”, señala López Salober. En estos casos, medidas como los parches ayudan a reducir la ansiedad, al proporcionar nicotina al organismo, y si además la alimentación es la adecuada, el fumador que intenta dejarlo tendrá más probabilidades de éxito.

Dejar de fumar sin engordar

Utilizando bien los alimentos se consiguen efectos beneficiosos para la salud y se evita la obesidad, causa directa de ECV y cáncer

A corto plazo habrá dietas 'a la carta' atendiendo a cada genotipo

Hasta un 30 por ciento de la variabilidad del peso depende de la genética, lo que quiere decir que el 70 por ciento restante lo componen otros factores, como la dieta, la actividad física y el ambiente. "Conocer cuál es la herencia genética de una persona va a permitir hacer dietas personalizadas basadas en los criterios que marca el propio genotipo de cada individuo y esto es algo que se conseguirá a corto plazo", explica a CF Alfredo Martínez, farmacéutico del Departamento de Fisiología y Nutrición de la Universidad de Navarra.

Marta Serrano Romero marta.serrano@unidadeditorial.es 28/04/2008
http://www.correofarmaceutico.com/edicion/correo_farmaceutico/medicina/es/desarrollo/1116342.html

El experto participó en las XII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, organizadas por Dietecom la semana pasada en Madrid. En ellas comentó que de los 600 genes o regiones cromosómicas que están implicados en la obesidad, "unos 20 ó 30 se pueden modificar para tratar individualmente la dieta de una persona".

Además, Martínez recordó varios estudios internacionales que ponen de manifiesto cómo la alimentación perinatal de la madre y de los primeros meses de vida puede condicionar el que una persona tenga síndrome metabólico, obesidad o diabetes en la edad adulta, de forma que "se pueda modificar la lectura de nuestro genotipo mediante la interacción con la nutrición para prevenir o tratar tanto enfermedades cardiovasculares (ECV) como tumores".

La capacidad de intervención que se tiene sobre el estilo de vida es infinitamente mayor que la que se tiene sobre la genética y esto lo sabe muy bien Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario de La Paz (Madrid).

Según sostiene esta especialista, "un 40 por ciento de todos los cánceres se puede prevenir reduciendo la exposición a factores de riesgo como el tabaco, el sedentarismo, la obesidad y los alimentos prefabricados ricos en grasas saturadas y bajos en fibra, minerales y vitaminas", algo que corroboran varios estudios. Este hecho, a priori sencillo de llevar a cabo, no se cumple "porque la relación entre obesidad y cáncer se obvia a menudo, lo que hace que la gente no tome la suficiente conciencia y no cambie estilos de vida", comenta Gómez.

Pero este cambio no sólo afecta a la dieta, también a la actividad física y al tabaco. Para lograrlo, esta experta propone "más horas de actividad física en los colegios y compatibilidad de horarios para que los universitarios puedan hacer deporte ya que en España no hay políticas de apoyo. En los países nórdicos, por ejemplo, la fruta está financiada".

En cuanto a las sustancias presentes en los alimentos que pueden promover el cáncer, destacan los nitratos, las nitrosaminas y las aflatoxinas, además del alcohol. Este último ha sido objeto de un debate poco profundo para la especialista, pues si bien el vino tiene un efecto cardiovascular positivo, su aporte de alcohol le confiere rasgos carcinogénicos, "por lo que hay que insistir en las dosis máximas recomendadas (una unidad diaria en mujeres y dos en varones)".

Por ello, cada vez son más los estudios que revelan las virtudes de la diferente composición de los alimentos. Por ejemplo, se ha visto que el licopeno muestra el doble de capacidad antioxidante que el betacaroteno; las principales fuentes de esta sustancia son el tomate rojo y la sandía, "aunque también se encuentra en cerezas y pomelo rojo", explicó Montaña Cámara, de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Esta experta sostiene que "existen resultados epidemiológicos que relacionan la ingesta de este carotenoide con una reducción de cánceres del sistema digestivo y próstata, además de una menor incidencia de las enfermedades coronarias".

Otros nutrientes

Otro de los alimentos con beneficios saludables que se presentaron en estas jornadas de Nutrición fueron las nueces, por su alto contenido en nutrientes beneficiosos, como los ácidos grasos insaturados, vitaminas antioxidantes y arginina. Mercè Serra y Ana Pérez-Heras, del Hospital Clínico de Barcelona, destacaron que "la ingesta frecuente de estos frutos se ha asociado con menores tasas de enfermedad coronaria en diversos estudios epidemiológicos, y que tienen un efecto hipocolesterolemiante consistente y dependiente de las dosis (observada en 50-75 gramos diarios).

Por otro lado, también se destacaron las bondades del huevo que, en contra de lo que se cree, no proporciona tanto colesterol, el contenido medio es de 385 mg por 100 g de huevo entero. Como explicó Ana Barroeta, de la Universidad Autónoma de Barcelona, "cuatro huevos medianos a la semana suponen un 2,8 por ciento de la ingesta total de grasa y el 27,1 de colesterol. Además, proporciona muchos nutrientes esenciales con baja proporción de calorías".

Dejar de fumar sin engordar

El hábito de fumar repercute directamente en la situación nutricional del fumador, que suele ser diferente, según se puso de manifiesto en las XII Jornadas Nacionales de Nutrición Práctica, la semana pasada en Madrid. "Esto se debe a que la nicotina tiene efectos anorexígenos y también aumenta ligeramente el metabolismo, por lo que muchas personas cuando dejan de fumar aumentan de peso, y eso no se debe necesariamente a comer más", explicó Ana María López-Sobaler, de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid.

Por ello, esta experta recomienda que al dejar de fumar "se lleve una dieta sana rica en hidratos de carbono, ya que ayudan a regular la síntesis de neurotransmisores, como la serotonina, que están implicados en la regulación del humor y la ansiedad".

martes, 19 de febrero de 2008

Para los que dicen que dejar de fumar engorda

Qué comer para evitar engordar cuando se deja de fumar

http://www.elconfidencial.com/cache/2008/02/19/21_comer_evitar_engordar_cuando_fumar.html

Hay múltiples razones para dejar el tabaco, una cadena a la que se ata el ser humano para conseguir tan sólo perjuicios. Abandonar semejante vicio mejora la circulación y la oxigenación de la sangres, se normalizan los niveles de presión arterial, se reduce el riesgo de enfermedades bucales, coronarias y ciertos cánceres. Además, desaparece la tos de las mañanas y se recupera el sentido del gusto y el olfato. Sin embargo, existe una consecuencia que no suele gustar: el aumento de peso.

Según el portal alimentacion-sana.com, la nicotina es el componente más adictivo del tabaco y es la sustancia que más disminuye el apetito, los movimientos musculares a lo largo de todo el sistema digestivo. También reduce la función de la vesícula biliar que asimila las grasas... en definitiva, la nicotina dificulta el aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos. Por otra parte, si la persona acostumbraba a fumar mucho, el abandono del vicio aumente el estrés y la ansiedad, se produce más adrenalina, lo que conduce a comer más de lo debido, máxime teniendo cuenta que se recuperan el sentido del gusto y el olfato.

Sin embargo, los nutricionistas indican que llevando una dieta equilibrada y haciendo un poco de ejercicio, dejar de fumar no implica forzosamente que engordar. Las recomendaciones de los expertos se basan en:

Cantidades a medida: las cantidades de cada plato deben distintas según las particularidades de cada uno; teniendo en cuenta que las raciones medias para los primeros platos son 2 cazos, y 130-150 gramos para las carnes y los pescados.

Pan diario: incluir pan en comida y cena, y la cantidad que se propone en cada una de esas tomas es de unos 50 gramos (1 rebanada). Si en el menú del día hay pasta o arroz o legumbre, es preferible reducir la cantidad que se sugiere de pan. La mejor elección es el integral, puesto que al ser rico en fibra aporta mayor sensación de saciedad.

Aceite comida y cena: se ha de utilizar con moderación. El aceite de oliva es más adecuado para freír porque aguanta más las altas temperaturas que los de las semillas – como el de girasol- pero en crudo pueden emplearse todo tipo de aceites. Eso sí, al tener un sabor más fuerte, el de oliva suele precisarse en menor cantidad que los de semillas, lo que supone menos calorías.

En la despensa hay que tener: leche desnatada o semidesnatada, pan tostado, fruta del tiempo, lechuga, yogures desnatados, huevos, patatas, infusiones, soja, pasta, queso fresco, arroz.

Los menús deben contener en gran medida: verduras frescas o congeladas, fundamentalmente espinacas, acelga, tomate, puerro, brócoli y judías verdes y guisantes. Legumbres: lentejas y garbanzos. Pescado fresco o congelado, fundamentalmente merluza y bacalao. Pollo, conejo o pavo.

Cada vez que se sientan ganas de fumar, beba un vaso de agua: la nicotina es soluble en agua por lo que es bueno beber abundante agua durante todo el día (al menos 6-8 vasos diarios). Además de agua se pueden beber infusiones.

Eche mano de alimentos que limpian el organismo: haga acopio de frutas y verduras fáciles de comer y muy eficaces para combatir el apetito y la ansiedad como el apio, los espárragos fresco, peras y las manzanas.

Olvide el chocolate, al menos por un tiempo: cuando sienta ganas de dulce, opte por un yogur de frutas desnatado, unos biscotes que se toman junto con una mermelada sin azúcar añadido o un plátano. Son alimentos de agradable sabor dulce, menos energéticos que el chocolate y que aportan mayor sensación de saciedad.

Caramelos y chicles sin azúcar: también son útiles como sustitutivo del cigarrillo.

Nada de alcohol: bajo sus efectos se pueden sentir de nuevo ganas de fumar. En caso de tener el hábito, se debe consumir con moderación. Limitar a un vaso ó un botellín pequeño la ingesta diaria de bebidas alcohólicas de baja graduación como cerveza o sidra o vino si eres mujer, o a dos de dichas unidades, si eres hombre.

Moderar los estimulantes: sustituir las bebidas y alimentos estimulantes -café, bebidas de cola, chocolate…-, por malta o descafeinado, infusiones relajantes, zumos, etc., ya que los estimulantes aumentan la ansiedad y pueden hacer que comas mayor cantidad de lo que necesitas en realidad.

Evitar condimentos fuertes: la mostaza y la pimienta estimulan el apetito.

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