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lunes, 27 de octubre de 2014

Consejos para dejar de fumar de manera efectiva



En España cada vez se fuma menos, confirman las estadísticas. Según diversos estudios realizados, el porcentaje de fumadores ha descendido notablemente en los últimos años.  Otro de los datos registrados afirman que, los hombres fuman más que las mujeres, alrededor de unos 10 y 20 cigarrillos por día. Mientras, entre los principales problemas de la adición al tabaquismo está la población juvenil, quienes comienzan a fumar a edades muy tempranas, en torno a los 17 años.

Los médicos de la clínica online Meds4all nos proponen algunos consejos muy prácticos para todas aquellas personas que quieran dejar el tabaco, de una vez por todas. 

Fijar una fecha: lo más importante es estar convencido de que usted quiere dejar el hábito de fumar, sin recaer una y otra vez. Por lo tanto, es fundamental decidir cuál va a ser el día en el que vayamos a abandonar los cigarrillos, para siempre.

Marque en rojo la fecha en su calendario, recuérdela todas la mañanas, para ir preparándose y mentalizándose.  Los días anteriores a este día, intente reducir el número de cigarrillos. Una forma para ir concienciándonos de que podemos lograr este gran reto.

Evitar las excusas: una vez fijado la fecha límite, es importante no poner excusas ni prolongarlo para más adelante. Para todos los fumadores, nunca será un buen día para dejarlo. Evite la típica frase “Mejor lo dejo el próximo lunes” o “En el 2015, año nuevo vida nueva”.

Controlar la ansiedad: en algunos momentos podemos padecer ansiedad y estrés. Qué no cunda el pánico. ¡Nadie dijo que dejar de fumar fuera a ser fácil! En estas situaciones puedes comer una zanahoria, una manzana, apio para mantener las manos ocupadas e intentar lidiar con la ansiedad de una forma más sencilla.

Los síntomas de abstinencia, al dejar la nicotina, son inevitables, pero irán desapareciendo cada día que pase sin fumar.  Y piense que, cada día que sume sin fumar será un logro más. Al igual, puede permitirse un premio, como algún capricho, regalo o cena, de vez en cuando.

Situaciones sociales: los eventos y los encuentros con los amigos, pueden ser cruciales para conseguir el gran desafío de dejar el tabaquismo y no volver a recaer. Elije lugares donde no este permitido fumar y, después de la comida, de un paseo o vaya a lavarse las manos y los dientes.

Comparta la decisión con sus amigos y familiares para que le apoyen y le den ánimos. Explíquele a todo el mundo que lo está dejando para, en esos momentos de pánico, poder llamar a un amigo y salir a dar un paseo.

Cambiar de hábitos: A menudo solemos asociar los cigarrillos con algunas rutinas diarias. Encender el cigarrillo cada mañana a la mismo hora, por el simple hecho de que lo llevamos haciendo cada día, desde hace muchos años, sin saber el porqué. Consigue romper con estas malas prácticas e intenta no asociar situaciones o lugares con el hábito de encender un cigarrillo.

Por ejemplo, si vas en coche a la oficina puedes intentar ir en transporte público o simplemente elegir una ruta alternativa. Substituir el café por infusiones y evitar bebidas alcohólicas.

Hacer ejercicio físico:  al dejar de fumar, es importante mantenerse ocupado. Realizar ejercicio nos ayudará a mantener nuestro peso ideal y a sentirnos más relajados. Además, percibiremos como nuestra resistencia física va mejorando día tras día. Mantenerse distraído es fundamental para no pensar demasiado en la necesidad de coger un cigarrillo.

Tener una actitud positiva: todo está en nuestra mente, por esto es fundamental tener una actitud positiva. Si somos conscientes de que realmente queremos abandonar los cigarrillos, el gran reto que esto supone y la dificultad que supone, lograremos no darnos por vencidos. Con fuerza de voluntad y una buena actitud usted puede conseguirlo.

Una vez consiga dejar de fumar todo serán ventajas: ahorrará dinero, mejorará su salud o recuperará el olfato y saboreará mejor los alimentos. Lo más importante, es que además, se sentirá orgulloso de sí mismo, puesto que habrá logrado su objetivo. Entre otro de los beneficios, también debe pensar que  por fin ha eliminado de su vida el consumo de tabaco, como factor de riesgo ante todos los efectos perjudiciales de tipo cardiovascular o relacionado con varios tipos de demencia como el Alzheimer.
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Colaboración de Anna Pons     anna.pons@wisby.com



miércoles, 6 de agosto de 2014

Con esto sí que dejará de fumar

En primer lugar, el paciente tiene que querer dejar de fumar. No es como a quien le duele un codo, que se toma un Ibuprofeno y punto. Hay fármacos que funcionan, pero siempre va a ser necesaria la fuerza de voluntad (y, a veces, el paciente quiere que le den el trabajo hecho).

En general, hay dos problemas: la dependencia física y la psicológica. La dependencia física es la adicción a la nicotina, que se puede tratar de varias formas. La dependencia psicológica significa que el paciente no solo requerirá nicotina, sino que tendrá la necesidad psicológica del acto de fumar. Por ejemplo, si uno fuma al tomarse un café, el fumador asociará el café con un cigarro y pensará en fumar cada vez que se beba una taza. Eso es la dependencia psicológica, y ahí es donde entra en juego la fuerza de voluntad. La ventaja es que cuando el paciente piense en otra cosa, ese apetito desaparecerá. Lo malo es que aquí es donde el especialista pierde el control, ya que, al margen de que el tratamiento funcione, el paciente puede seguir fumando.

El primer paso es reducir la dependencia física y para esto existen tres métodos que han demostrado ser científicamente eficaces. El primero son los sustitutos de nicotina (parches, chicles, caramelos y el espray oral), que funcionan igual: si yo soy adicto a la nicotina, esto me proporciona la dosis que necesito sin aditivos (no tiene los demás componentes de un cigarro, y la nicotina en sí no es de los más peligrosos). Así, se le da al paciente una dosis que se va disminuyendo poco a poco. Para una persona que fume un paquete diario, este tratamiento puede durar unos dos meses.

El segundo es el Bupropion, un antidepresivo que actúa en los mismos circuitos cerebrales que la nicotina. El problema que presenta son los efectos secundarios y las interacciones que tiene cualquier antidepresivo. Su tratamiento también dura unos dos meses. Este método está cayendo en desuso, pero aún se sigue utilizando.

El tercero y más usado es la Vareniclina. Salió hace unos años y es el que ha demostrado ser más eficaz. Funciona de forma similar al Bupropion, pero es más efectivo: no solo eliminaría la adicción física, sino que bloquearía la nicotina. Es decir, si a pesar de no tener dependencia física, el paciente se fuma un cigarro por su dependencia psicológica, este fármaco evita el bienestar que siente un fumador al encender un cigarro. Dicho tratamiento duraría unos tres meses y, al igual que con el Bupropion, tiene que tomarse bajo prescripción y siempre con supervisión médica.

La fuerza de los hábitos

Para reducir la dependencia psicológica, hay varios trucos que funcionan. El primero es cambiar de hábitos (si nos fumamos un cigarro con el café, podemos sustituir el café por un té las primeras semanas para evitar esa dependencia psicológica, pero el objetivo final será retomar el mismo estilo de vida que antes, o sea, que esto debe ser algo pasajero mientras estemos con el tratamiento). También hay que tener en cuenta que si uno quiere dejar de fumar, lo tiene que dejar de golpe, no sirve ir reduciendo poco a poco el número de cigarrillos, porque es fácil caer en la tentación y volver a la dosis anterior. Por último, si durante un tratamiento con fármacos necesitamos un aporte extra de nicotina, es preferible usar un espray oral o mascar un chicle que fumar un cigarro.

En cuanto al cigarrillo electrónico, es un tema polémico. Se trata de otro sustituto de la nicotina más. De hecho, los estudios demuestran que, para combatir la dependencia física, tienen más o menos la misma eficacia que los parches, porque introducen nicotina en el organismo. La desventaja es que los hábitos psicológicos siguen siendo los mismos: uno sigue inhalando (aunque no sea humo) vapor. Además, es un producto que todavía está fuera del control sanitario y no se conocen a ciencia cierta sus efectos. En cualquier caso, aunque fuera completamente sano, yo no lo recomendaría, porque no combate la dependencia psicológica. Sin embargo, muchos otros expertos no estarán de acuerdo conmigo en esta cuestión.

*Sergio Morchón, especialista en medicina preventiva y experto en tabaquismo.

http://elpais.com/elpais/2014/08/04/buenavida/1407169082_775532.html

jueves, 12 de junio de 2014

La piel envejece dos años y medio por cada diez fumando

Seis de cada diez fumadores dejan de fumar por factores estéticos como el aspecto de los dientes.

Por cada 10 años que una persona fuma, su piel envejece dos años y medio más que si no fumase, según un documento elaborado por laSociedad Española de Medicina Estética (SEME) para que sirva de guía a los profesionales estéticos.

Según el informe de la SEME, que tiene su sede en Barcelona y agrupa a más de 600 médicos, los factores estéticos motivan a 6 de cada 10 fumadores a dejar de fumar y las consultas más frecuentes en esta especialidad relacionadas con el tabaquismo son la fragilidad capilar por pelo quebradizo y desnaturalizado, envejecimiento prematuro y dientes amarillentos.

Elaborado en colaboración con la compañía biomédica Pfizer, el documento quiere ser un manual de los médicos especialistas en estética para manejar de forma correcta el abordaje y tratamiento del tabaquismo, ha informado la SEME en un comunicado.

Según la doctora Marta Banqué, autora del documento, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y experta en cesación y tratamiento del tabaquismo, "fumar provoca la disminución de la circulación sanguíneaen los tejidos, lo que influye negativamente en la elasticidad de la piel y provoca efectos negativos en su conservación".

"Muestra de ello -ha añadido- son las características propias que aparecen en la cara del fumador: arrugas marcadas, aspecto demacrado por la prominencia de los huesos y tonalidad grisácea de la piel".

Banqué ha explicado que "el dejar de fumar disminuye la acumulación de radicales libres, logrando revertir, en parte, el daño provocado y la piel recupera luminosidad".

La presidenta de la SEME, la doctora Petra Vega, ha señalado que "la medicina estética es una medicina con un gran componente preventivo y de instauración de hábitos saludables, entre ellos el de dejar de fumar, tanto por su influencia en el aspecto externo, como por ser factor de riesgo de graves patologías. Por este motivo -ha asegurado- hemos impulsado este documento".

http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/salud/2014/06/11/la_piel_envejece_dos_anos_medio_por_cada_diez_fumando_293260_1381024.html

domingo, 12 de enero de 2014

Advierten de los efectos nocivos del tabaco y la obesidad si se busca un bebé


La obesidad y el tabaco pueden influir de forma negativa a la hora de concebir un embarazo, en su desarrollo y en la salud del bebé que se está gestando.

Heraldo de Aragón

La obesidad y el tabaco pueden influir de forma negativa a la hora de concebir un embarazo, en su desarrollo y en la salud del bebé que se está gestando, por lo que aquellas parejas que se hayan marcado en 2014 el reto de ser padres deben tener como primer objetivo bajar de peso y dejar de fumar.

Estudios elaborados por el IVI constatan los "graves perjuicios" del tabaquismo y la obesidad y su impacto durante el embarazo, ya que la exposición prenatal al tabaco está asociada con una elevadas incidencia de malformaciones en el feto, así como hiperactividad y trastornos de comportamiento.

"Ambos son negativos para todo, afectan a nivel sistémico a todos los órganos del cuerpo y el aparato reproductivo no puede escapar", ha asegurado José Bellver, ginecólogo del IVI Valencia y autor de diversos estudios sobre el impacto del tabaco o el sobrepeso en la salud de los descendientes.

Uno de los estudios, en el que también ha participado Sergio Soares, director de la Clínica IVI Lisboa, concluye que las madres que fuman más de diez cigarros al día durante el embarazo pueden provocar infertilidad en el niño en el futuro, al provocar una reducción de concentración de esperma de entre el 20 y el 40%.

En el caso de que el bebé sea del sexo femenino, el problema que puede ocasionar el consumo de tabaco en su futuro es una reserva limitada de ovocitos y subfecundidad.

Aunque el tabaco está contraindicado en cualquier momento de la gestación, el periodo más crítico se concentra durante el segundo y tercer trimestre, momento en el que se produce el desarrollo neuronal del bebé.

En este sentido, estudios realizados en grupos de niños de 10 años demostraron que los pequeños cuyas madres fumaron durante este periodo gestacional presentaban irritabilidad, falta de atención y reducida respuesta a estímulos auditivos, así como retraso en el lenguaje en comparación con otros niños no expuestos al tabaco en su etapa prenatal.

Además, estos bebés pueden tener en el futuro problemas a nivel de desarrollo escolar, más tendencias psicóticas en edad adulta o comportamientos antisociales.

Según Bellver,
las mujeres embarazadas y las parejas en edad reproductiva "deberían abstenerse" del tabaquismo y de la exposición a la nicotina porque los riesgos para la salud de los descendientes "van más allá de los efectos a corto plazo del deterioro de la función placentaria".

También el sobrepeso o la obesidad puede ser una de las dificultades para concebir, ya que las mujeres obesas tienen más trastornos de ovulación y aquellas que ovulan bien, tardan más tiempo en quedarse embarazadas, lo que lleva a muchas de ellas a hacerse tratamientos de reproducción asistida.

En este sentido, Bellver ha explicado que se les recomienda que antes de embarazarse o someterse a un tratamiento de reproducción asistida realicen un plan de reducción de peso, ya que el riesgo de complicaciones obstétricas es "tres veces superior en obesas".

Además, según el especialista, aumentan las tasas de aborto y tienen el doble de riesgo de muerte fetal que las mujeres con peso normal y de parto prematuro.

Los hijos de madres obesas pueden sufrir trastornos de aprendizaje, hiperactividad y problemas de alimentación como la anorexia o psíquicos, como la esquizofrenia.

Un estudio elaborado por José Bellver demuestra que el sobrepeso no solo tiene consecuencias en la madre, sino también en el desarrollo de la descendencia.

Esto se debe a que las condiciones en el útero materno tienen un efecto sobre la fisiología fetal conocido como "programación fetal", es decir, que el ambiente donde se desarrolla el feto condiciona su desarrollo durante su vida postnatal y adulta.

Así, los hijos de madres con sobrepeso tienen un 40% más de probabilidades de padecer sobrepeso y obesidad, según ha indicado Bellver.

La obesidad en los hombres también afecta a su calidad seminal y tienen menos posibilidades de conseguir un embarazo que los varones con normopeso. 

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