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miércoles, 19 de noviembre de 2008

El tabaquismo aumenta el cáncer de pulmón en mujeres y jóvenes

PREVENCIÓN CONTRA EL CÁNCER

El tabaquismo aumenta el cáncer de pulmón en mujeres y jóvenes

http://www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.30844/relcategoria.310


El 50 por ciento de los diagnosticados tienen más de 65 años, aunque debido a la precocidad en el consumo de tabaco se están dando ya por debajo de los 40 años.

EFE. Zaragoza

El cáncer de pulmón en España, con 20.000 nuevos casos anuales, está disminuyendo en los hombres y aumentando en las mujeres, y se presenta a edades más tempranas, debido fundamentalmente al consumo de tabaco.

Estas son las principales conclusiones del primer informe sobre "Cáncer de pulmón en España. Radiografía 2008", presentado en Zaragoza y que revela que su mortalidad es la más elevada de todos los cánceres, el 20 por ciento del total, superior a la suma de las muertes por tumores de mama, próstata y colon.

El informe ha sido elaborado por el Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), que lo ha dado a conocer con motivo de su IV Simposium Educacional, en el que más de 300 expertos analizarán mañana y pasado los datos más relevantes de esta enfermedad en España y en el mundo.

En España se están observando cambios en la incidencia de este cáncer, con una disminución en varones y un aumento en mujeres y con su presentación a edades más tempranas, una tendencia que seguirá en los próximos años sobre todo en relación con el hábito del tabaco, ha explicado la oncóloga médica Dolores Isla, del Hospital Clínico de Zaragoza, del Comité Directivo del GECP.

La incidencia del cáncer de pulmón en hombres es de 77,4 por 100.000 habitantes, intermedio respecto de Europa, aunque en mujeres es más baja, de 8 por 100.000.

El oncólogo médico Bartomeu Massuti, del Hospital General de Alicante, ha dicho que aunque no es el más frecuente sí es el que causa mayor mortalidad, ya que uno de cada cinco españoles que muere por cáncer es por el de pulmón.

Enfermedad previsible


Massuti, secretario del GECP, ha explicado que es una enfermedad previsible, para lo que es necesario reducir el tabaquismo, al tiempo que ha dicho que hay que ser conscientes de que el impacto de las medidas que se están tomando ahora se verá en términos de reducción de la mortalidad del cáncer de pulmón a partir de 2050.

En este sentido ha subrayado que "los datos son rotundos" y aunque en España se ha mejorado en las medidas antitabaco, sigue estando por debajo de la media europea, y "se debe y se puede tomar más medidas".
La prevención es una prioridad pero necesita un tiempo, y la disminución del tabaquismo es esencial para reducir este tipo de cáncer, ha señalado, al tiempo que ha indicado que el 50 por ciento de los diagnosticados tienen más de 65 años, aunque debido a la precocidad en el consumo de tabaco se están dando ya por debajo de los 40 años.

Por ejemplo, ha dicho, un hombre de 35 años que fume más de veinticinco cigarrillos al día afronta antes de 75 años un 13 por ciento de riesgo de morir por cáncer de pulmón, un 10 por ciento por enfermedad coronaria y 28 por ciento por patologías relacionadas con el tabaco.

En España, el consumo de tabaco ha bajado en los hombres en los últimos diez o quince años, pero ha aumentado entre las mujeres y ahora se mantiene estable.

El CECP ha creado un grupo de trabajo para estudiar el cáncer de pulmón entre las mujeres, según ha explicado la oncóloga médica Enriqueta Felip, del Val D'Hebron de Barcelona, quien ha señalado que de los 20.000 casos nuevos diagnosticados cada año en España 2.000 son en mujeres.

Las características del cáncer de pulmón son diferentes en mujeres y en hombres y, aunque el tabaquismo tiene la misma influencia en los dos sexos, hay estudios que indican que a igual exposición al tabaco las mujeres tienen más riesgo de padecer este tipo de tumor.

Entre el 10 por ciento de no fumadores que padecen cáncer de pulmón es más frecuente en mujeres que en hombres, ha agregado Felip, quien ha informado de que se investiga si hay factores hormonales que puedan tener alguna influencia sobre este tumor.

Además, las mujeres tienen en principio un mejor pronóstico ya que su supervivencia a cinco años es del 7 a 18 por ciento, mientras que en varones es del 6 al 14 por ciento.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Ellas y Ellos

La forma de fumar de las mujeres es menos nociva

Heraldo de Aragón

El informe demuestra que los varones tienen niveles de monóxido de carbono más altos que las mujeres, aunque en ambos casos han descendido en los últimos años.

EUROPA PRESS. MadridLa cantidad de monóxido de carbono (CO) procedente del humo del tabaco es menor en mujeres que en hombres, lo que demuestra diferencias de género según las cuales la forma de fumar de ellas es menos perjudicial para la salud, según los resultados del informe COmets elaborado por la Comisión Europea presentados en Madrid.

Tras realizar mediciones de los niveles de monóxido de carbono en aire espirado a un total 221.655 ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea entre 2006 y 2008, se ha observado que la media de partículas por millón (ppm) de CO era de 3,5 en no fumadores y de 16,4 en fumadores. Además, en ambos casos se advierte que la concentración de CO en los pulmones presenta "niveles significativamente más bajos" en las mujeres (3,2 ppm en las mujeres no fumadoras frente al 3,8 en los hombres, y 15 ppm en las mujeres fumadoras frente al 17,8 ppm en hombres).

En España, donde se realizaron más de 12.000 mediciones a través de cooximetrías, los niveles de CO eran parejos a la media europea. Así, los ciudadanos no fumadores presentaron una media de 3,4 ppm de CO, frente al 16,7 ppm en los fumadores, observándose diferencias entre hombres
y mujeres (3,2 ppm en las mujeres no fumadoras frente al 3,6 en los hombres, y 15,7 ppm en las mujeres fumadoras frente al 17,6 ppm en hombres).

Según estos datos, el coordinador del Grupo de Tabaquismo de Neumomadrid, Carlos Jiménez Ruiz, aseguró que "la forma de consumir el cigarrillo es diferente" ya que las mujeres dan menos caladas al cigarro, e inhalan menor cantidad de humo al hacerlo con menos intensidad, mientras que los hombres "inhalan más volumen de humo y lo hacen más profundamente en cada calada".

Este experto destacó que existen dos tipos de fumadores, distinguiendo entre aquellos que consumen tabaco por recompensa negativa y "quieren quitarse los síntomas que se asocian a la falta de nicotina, como ansiedad o nerviosismo" y, por otro lado, quienes fuman por recompensa positiva, es decir, "por disfrutar del cigarrillo". De este modo, el doctor Jiménez Ruiz advirtió que las mujeres pertenecerían más a este último grupo y "fuman más por recompensa positiva, relacionado con un menor número de caladas e "inhalar con menos intensidad".

Además, teniendo en cuenta las diferencias conductuales en el consumo de tabaco, existirían diferencias en el tratamiento del tabaquismo, aseveró el doctor Jiménez Ruiz, ya que "los tratamientos farmacológicos ayudaría
n más a los hombres", mientras que en "las mujeres sería necesario un apoyo psicológico más intenso".

De este modo, y teniendo en cuenta que el tabaco es la principal fuente de contaminación por monóxido de carbono "por encima del tráfico o la contaminación industrial", esta diferencia en la forma de fumar tiene una implicación directa en el desarrollo de determinadas patologías en aquellos ciudadanos con una concentración de más de 8 ppm de CO, nivel que ya hace que se considere como agente peligroso, afirmó el coordinador del rea de Tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), Juan Antonio Riesco.

De hecho, puede darse el caso de que un ciudadano no fumador presente tasas similares a las de los fumadores si el contacto con el humo es continuo. "Si se hicieran mediciones en una discoteca, tanto los que fuman como los que no darían unos niveles altísimos de CO", advirtió.


Bajan los niveles

A lo largo de los dos años que duró el estudio, los autores del mismo advirtieron un descenso "lento pero progresivo" de los niveles de monóxido tanto en hombres como en mujeres que está relacionado con el descenso en el consumo de tabaco. Sin embargo, el doctor Riesco apostó por actuar "con más contundencia" dado que "la legislación no ha sido todo lo satisfactoria que hubiese querido".

Las últimas encuestas epidemiológicas aseguran que en España ha descendido el número de fumadores en los últimos años, de modo que actualmente un 28 por ciento de la población reconoce fumar, bien de forma habitual o esporádica.

No obstante, el descenso del CO en los europeos que se percibió en este estudio --de un 28 por ciento en los no fumadores-- "no puede relacionarse directamente" con la implantación de la Ley Antitabaco, añadió, ya que el descenso del CO ha sido generalizado en toda Europa "aunque no todos los países tienen las mismas leyes".

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Tabaquismo pasivo

El tabaquismo pasivo induce mayor riesgo de laringitis ambiental

(PD).-Entre las investigaciones que se han presentado con motivo de la reunión anual de la organización American Cancer Society Great American Smokeout, se encuentra el descubrimiento de un nuevo síntoma en la vida de las personas, asociada con el consumo de cigarrillos.

Pero en este caso no se trata de los propios fumadores, sino de aquellos que padecen el tabaquismo pasivo, que según los estudios tienen mayor riesgo de padecer síntomas de laringitis ambiental, incluso mayor que aquellos que fuman. Esta investigación ha llevado la preocupación de los expertos hacia la situación de estas personas que viven con fumadores, y de cuál es la calidad del aire que respiran.

De este modo, el documento señala que ser fumador pasivo es una de la principales causas de para padecer laringitis ambiental. El estudio, realizado por investigadores en la Universidad de California-Davis y recogido por otr/press, indica por modelos de animal que la exposición al humo "de segunda mano" puede provocar síntomas de laringitis, incluyendo la ronquedad, la tos, y el claro crónico de la garganta. Los investigadores y médicos generalmente atribuían la laringitis a una infección viral y el uso excesivo de la voz, sin embargo, esta investigación nueva ahora levanta preocupaciones significativas sobre la situación de estas personas así como sobre la calidad y el nivel de aire y de ozono.

Pero no ha sido el único descubrimiento presentado en esta reunión anual. Así, otro estudio, presentado por investigadores noruegos, destaca que de entre 2.294 pacientes que fueron evaluados en diferentes etapas del suelo, fijándose en ronquidos o cuestiones relacionadas a nariz, entre el 12 y el 27 por ciento de los peores resultados eran de no fumadores, que, en concreto, padecían 8 de los 13 síntomas posibles de la enfermedad. Con estas pruebas, los investigadores creen que se demuestra de manera notable que dejar de fumar debe ser una medida primaria terapéutica para pacientes con estas dolencias de en las vías respiratoria superiores.

domingo, 5 de octubre de 2008

Liberalismo, tabaquismo, democracia

La supuestamente modernísima sociedad española posee una de las más ineficaces leyes contra el tabaco del continente. Gobierno, oposición y muchos ciudadanos parecen contentos con que no se cumpla

MANUEL ARIAS MALDONADO
04/10/2008
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Liberalismo/tabaquismo/democracia/elpepuopi/20081004elpepiopi_12/Tes

Se acuerdan ustedes de la ley contra el tabaco? Probablemente no, tal es la facilidad con que el asunto ha desaparecido, literalmente, de la agenda pública. Ni una sola palabra durante la campaña electoral, ni un solo anuncio después. Cuando se les pregunta, los responsables de la sanidad española sostienen alegremente que la ley funciona; y asunto resuelto. ¡No dicen desde la Secretaría de Universidades que los estudiantes Erasmus vienen a España por la excelencia del sistema educativo! Hablar es gratis. Sin embargo, sucede exactamente lo contrario: la modernísima -y aun posmodernísima- sociedad española que dibuja la astuta propaganda oficial posee ya una de las más ineficaces leyes contra el tabaco del continente. ¡España como retrovanguardia! Más bien, se trata de una ley sobre el tabaco: una amable glosa legislativa. Basta salir a la calle para comprobarlo: prueben a tomar un café, a cenar o a tomar una copa en un espacio libre de humo; es imposible. Desde luego, la ley nació muerta, dadas las voluntarias ambigüedades que contenía; pero es que su incumplimiento ha sido, por añadidura, generalizado. En ese sentido, es conveniente volver sobre este problema, dado que constituye un caso ejemplar de algunas de las patologías más recurrentes de la sociedad española: la incapacidad para el debate político razonado, la degradación del espacio público, el incumplimiento generalizado de las normas. Y así sucesivamente.

Aprobar la ley, a condición de que no se cumpla; incumplirla, para que no importe si se aprueba. Tal parece haber sido la divisa con que Gobierno, oposición y ciudadanos asumieron la entrada en vigor, durante la anterior legislatura, de la ley contra el tabaco. ¡Admirable, españolísimo cálculo! Recordemos que la norma prohíbe fumar en todos los edificios públicos y lugares de trabajo; al tiempo, establece unas restricciones de grado para los establecimientos privados abiertos al público: por debajo de 100 metros cuadrados, pueden elegir entre ser bares para fumadores y bares para no fumadores; por encima, obliga a crear espacios separados para los segundos. Dada la lenidad implícita en una ley semejante, la sociedad se ha apresurado a recoger el guante: ni se cumple ni se sanciona. No, pero sí. Según informaba este periódico el pasado mes de febrero, apenas pueden calcularse unas 400 sanciones en dos años; el heroico Partido de los No Fumadores ha presentado en vano hasta 1.100 denuncias. ¿Sorprendente? Desgraciadamente, no: a fin de cuentas, durante al menos una década, este país ha sacrificado el sueño de sus ciudadanos en el altar de la diversión juvenil; qué no hará por satisfacer un hábito tan popular. Hace mucho tiempo que las autoridades españolas, inexplicablemente, renunciaron a la pedagogía de la multa como medio de cumplimiento de las normas; y la consecuencia inmediata es que el espacio público se ha convertido en aquél donde uno hace lo que no haría en el privado: pintar un graffiti, tirar cosas al suelo, dar gritos. Y el resultado neto es que, en lugar de aproximarnos a Suecia, vamos pareciéndonos -sin ofender- a Bogotá.

Desde luego, este decepcionante resultado demuestra que sólo una norma que imponga sin distingos la prohibición absoluta de fumar en cualquier espacio público puede ser eficaz. Es el llamamiento que ha hecho este verano el Tribunal Constitucional alemán, después de anular las leyes de aquellos länder que establecían prohibiciones mixtas, sobre la base de un principio de igualdad: si se da libertad de disposición, debe ser para todos. Esa prohibición total rige, por ejemplo, en Italia, donde parece cumplirse; y desde hace tiempo en la muy liberal -en sentido tanto europeo como americano- California. Nuestra ley es ya, en el contexto europeo, obsoleta. Y un país lleno de colillas, donde la ropa nos huele a humo al llegar a casa, es un país antiguo. ¿Por qué no puede aplicarse una norma así en España? No quiero pensar que el Gobierno quisiera aplicarla pero haya capitulado ante el rechazo de los ciudadanos: esa razón no sería aceptable. Y en este punto es donde cobra importancia el problema de la fundamentación de una ley contra el tabaco; una fundamentación correcta, cabría añadir, a la vista del esperpéntico debate público desarrollado con motivo de la tramitación de la norma vigente.

Después de que el Gobierno hubiese anunciado su intención de promulgar la ley, quedaron fijadas dos posiciones básicas y, como siempre, impermeables a la argumentación ajena. Por una parte, el Gobierno sostenía la necesidad de proteger a los trabajadores expuestos al humo -argumento insostenible si pensamos en las excepciones contenidas en la ley, que por ejemplo dejan sin protección a la mayor parte de los trabajadores de la hostelería y la restauración- y defendía simultáneamente la necesidad de defender la salud del fumador. Por otra, la oposición enarboló la bandera de la libertad, pero, ¿adivinan de quién? También del fumador, claro. Esta divisoria en absoluto reproduce un antagonismo ideológico entre izquierda y derecha, o socialismo y liberalismo: si invirtiéramos los papeles y pusiéramos al Gobierno donde la oposición, y viceversa, cada uno habría dicho lo contrario de lo que realmente dijo: la tediosa danza y contradanza partidista. Ni unos ni otros aciertan, desgraciadamente: el sintagma correcto es la defensa de la libertad de quien no fuma. Y la razón es muy sencilla. Esa libertad abarca el derecho del trabajador, pero sobre todo establece el único criterio válido para la prohibición total, esto es, el derecho a la salud de quien no fuma.

¿Y la libertad del fumador? Sólo puede ejercerse allí donde no supone una carga sobre la libertad ajena; punto. Puede argüirse que existe algo así como un derecho histórico de los fumadores, derivado de su adicción, a poder seguir fumando; pero esto sólo obligaría a crear espacios reducidos y cerrados para ellos, algo muy razonable: no al contrario. Hay un aspecto, sin embargo, donde el argumento de la libertad es certero: un fumador puede elegir, libremente, arruinar su salud. ¡De algo hay que morir! Es incoherente que una sociedad que autoriza el aborto y piensa en legalizar alguna forma de eutanasia, adopte con el fumador una actitud paternalista. Distinto es que el fumador compense al Estado por los costes sanitarios que se derivan de su estilo de vida, algo que en parte ya se hace a través de los elevados impuestos sobre el tabaco.

Pero la prohibición de fumar no es una limitación arbitraria de la libertad del fumador, ni la imposición gubernamental de un modo saludable de vida; además, esto no tiene nada que ver con el liberalismo. En cambio, la libertad de los no fumadores para disfrutar del espacio público es un argumento incontestable, que en cualquier país avanzado liquidaría el debate sobre este asunto; de hecho, ya lo hace. Que aquí no suceda lo mismo se debe, en parte, a la imposibilidad de que este argumento sea reconocido como válido por quienes se verían afectados tras su transformación en norma: los fumadores mismos. Porque, ¿puede confiarse en que un fumador antepondrá el interés general a su necesidad privada? Difícilmente; su razonabilidad argumentativa es bien sospechosa. Esto no supone negar su capacidad para participar en el debate, faltaría más, sino comprender su singular punto de partida: defender un hábito del que casi todos ellos querrían apartarse.

Así pues, ahora que hablamos tanto del medio ambiente, bien podríamos empezar por mejorar el entorno más inmediato, aquel en que se desarrolla nuestra vida cotidiana. España no puede ser, también en esto, una excepción. Y sobre todo, no puede serlo por las razones equivocadas, a saber: la tiranía consuetudinaria de una parte de la población que, so pretexto de un insólito excepcionalismo moral, convierte a los demás en paganos de su forma de vida.

660.000 europeos mueren cada año por culpa del tabaco

(PD).- El consumo de tabaco provoca la muerte prematura de unos 660.000 ciudadanos de los 27 países de la Unión Europea, según se ha alertado en el XI Foro de Sanidad europeo que se está celebrando en Austria.

Estos datos fueron facilitados por Rainer Brettenhaler, vicepresidente de la Unión Europea de Médicos Generalistas, en la primera jornada del que es considerado el encuentro de profesionales de la salud más importante de Europa.

Las leyes que prohíben fumar en lugares públicos fueron defendidas en el foro como una de las más efectivas medidas de precaución contra los efectos perniciosos del tabaco.

Medidas preventivas

En la primera jornada también se han presentado dos estudios que demuestran la eficacia de las decisiones políticas como elementos de prevención.

Una de las investigaciones se centró en la ciudad de Roma y concluyó que tras la entrada en vigor de la prohibición de fumar en lugares públicos, el número de síndromes cardíacos agudos, como infartos y anginas de pecho, bajó un 15%.

Otro estudio parecido desarrollado en Holanda arrojó resultados similares, con un descenso del 17%.

Mujeres fumadoras tendrían mayor riesgo de sufrir infartos cerebrales

(Pd).- De acuerdo a un estudio realizado por la Universidad de Maryland, en Baltimore, Estados Unidos, el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular en mujeres fumadoras aumenta con cada cigarro consumido.

El tabaquismo es considerada la primera causa de muerte prevenible en el mundo, ya que incrementa el riesgo de padecer una serie de cánceres, enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y bronquitis crónica, entre otras afecciones.

Para realizar el estudio se entrevistaron a 1070 mujeres, de las cuales 466 habían sufrido accidentes cerebrovasculares. Sus edades fluctuaban entre los 15 y 49 años, algunas eran fumadoras, otras ex fumadoras y el resto no fumadoras.

MAYOR RIESGO

Los resultados señalaron que el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares es 2,2 veces mayor en las mujeres que fuman entre uno y diez cigarros diarios; 4,3 veces mayor en las que consumen entre 21 y 39 cigarrillos y 9,1 veces mayor en las que fuman más de dos paquetes al día, en comparación con las no fumadoras.

Por otra parte, el trabajo también mostró el beneficio de dejar de fumar, debido a que el riesgo de sufrir este tipo de accidentes disminuye desde los 30 días siguientes al abandono de este vicio, para regresar a la normalidad en uno o dos años.

El cigarrillo se relaciona con el desarrollo de accidentes cerebrovasculares porque "es responsable de la aterosclerosis que finalmente estrecha y obstruye las carótidas, que son las arterias que llevan la sangre al cerebro y permiten que este funcione de manera normal", señala el especialista.

DATOS MUNDIALES

Según la OMS para el año 2020 el tabaquismo habrá causado más muertes que el Sida, los accidentes de tráfico y la tuberculosis juntos.

La misma organización señala que es la segunda causa mundial de mortalidad, responsable de la muerte de uno de cada diez adultos en el mundo.

Dado que las patologías causadas por el cigarrillo no aparecen sino años después de iniciado su consumo, "la epidemia de estas enfermedades y con eventual muerte recién ha comenzado", indica la entidad.

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